El presidente Luis Abinader dispuso nuevos cambios en el servicio exterior mediante el decreto 386-26, incluyendo la designación de Manuel Antonio Franco Fulcar como cónsul general de República Dominicana en Nueva Orleans.
Franco Fulcar es hijo del exministro de Educación Roberto Fulcar, lo que coloca nuevamente bajo escrutinio público las designaciones diplomáticas en la actual administración, no por el nombre en sí, sino por la necesidad de explicar con claridad los criterios de selección, el mérito y el impacto de cada nombramiento.
El mismo decreto también ordena el traslado de Rosa Yanina Torres Tamares al consulado dominicano en Atlanta.
Aunque el Gobierno presenta este tipo de movimientos como parte del funcionamiento normal de la administración exterior, cada cambio en plazas diplomáticas exige una explicación sobre su justificación, su costo y los resultados que se esperan para la representación consular del país.
En un contexto en el que el oficialismo insiste en eficiencia y orden institucional, las designaciones deben ir acompañadas de transparencia suficiente para que la ciudadanía pueda evaluar si responden a necesidades del servicio o a vínculos políticos.
Hasta el momento, la información difundida se limita al contenido del decreto y a los cambios de puestos en Nueva Orleans y Atlanta.
