internacional

Admisión de fracaso en Haití reabre el debate sobre gasto sin resultados y la urgencia de vigilancia regional

julio 9, 2026 · Redactor
Admisión de fracaso en Haití reabre el debate sobre gasto sin resultados y la urgencia de vigilancia regional
Foto: elnuevodiario.com.do

La embajadora de EE. UU. reconoce que se han destinado fondos durante años sin logros visibles, en una señal de alerta sobre estrategias costosas que siguen sin ofrecer respuestas concretas.

La admisión de la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, de que durante años se han destinado importantes recursos a Haití sin resultados esperados ni visibles, vuelve a colocar en primer plano un problema de gestión y resultados que ya no admite discursos complacientes. La propia diplomática reconoció que no sabe si el fracaso responde a corrupción o mal manejo, pero dejó claro que el esquema aplicado hasta ahora no ha funcionado.

Campos sostuvo que la comunidad internacional debe buscar otra manera de ayudar a Haití y concentrarse en fortalecer las capacidades de los propios haitianos para reconstruir su país de forma sostenible. Su planteamiento, lejos de cerrar el debate, abre una alerta institucional sobre el costo de seguir invirtiendo recursos sin mecanismos eficaces que garanticen impacto real en una crisis que sigue afectando a toda la región.

La funcionaria afirmó que Estados Unidos, República Dominicana y la Organización de las Naciones Unidas trabajan para estabilizar la seguridad en Haití y crear condiciones para que ese país avance por sus propios medios. Sin embargo, el contraste entre los fondos invertidos y la falta de resultados visibles refuerza la necesidad de fiscalización sobre las decisiones, las prioridades y la efectividad de la estrategia internacional aplicada hasta ahora.

En ese contexto, la anunciada visita a República Dominicana del embajador de Estados Unidos ante la ONU para continuar las conversaciones sobre Haití llega bajo presión: no solo por la persistencia de la crisis, sino porque la propia admisión de fracaso obliga a exigir rendición de cuentas sobre un modelo de ayuda que ha consumido recursos durante años sin traducirse en soluciones verificables para la población.