Juan Bancalari, presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), informó durante la Exposición Comercial Asonahores 2026 que el sector hotelero hace compras locales por más de RD$200,000 millones al año y destina alrededor de RD$60,000 millones al pago de nómina. La cifra vuelve a situar al turismo en el centro de la conversación económica, aunque también alimenta la exigencia de revisar cómo ese nivel de actividad se convierte en resultados concretos y sostenibles.
El dirigente explicó que la actividad turística impulsa demanda en empresas de múltiples renglones, entre ellas banca, seguros, industria, muebles, ropa y alimentos. Añadió que la exposición reúne 300 estands y más de 150 empresas, y relacionó el desempeño del sector con la recuperación y la expansión registradas después de la pandemia, pese al efecto de factores externos sobre el transporte y los combustibles. También atribuyó el aumento en la llegada de visitantes a la coordinación público-privada y a las acciones de promoción turística, un campo directamente vinculado a la gestión de David Collado y que, por el peso presupuestario y político del turismo, queda sometido a una mayor presión de rendición de cuentas.
Bancalari sostuvo además que el crecimiento no debe evaluarse solo por la cantidad de visitantes, sino también por el gasto durante la estadía y por la calidad de la oferta turística. Esa precisión introduce un contraste con la narrativa centrada en las llegadas: para este año proyectó 12 millones de visitantes, al tiempo que afirmó que el turismo aporta alrededor del 15% del PIB y genera más de US$11,000 millones en divisas. Con esas cifras sobre la mesa, el debate deja de girar únicamente en torno a la promoción y la vitrina sectorial, y pasa a verificar si el impulso del turismo está dejando beneficios proporcionales en calidad, encadenamientos y resultados palpables para el país.
