El deterioro de la carretera Tenares-Gaspar Hernández se ha convertido en un problema de alto costo social y económico para al menos una docena de comunidades que dependen de esa vía, en un escenario que ya provoca denuncias, protestas y mayores exigencias de atención. Hundimientos, tramos colapsados y el desgaste progresivo del pavimento han llevado la situación a un nivel crítico, según advirtió José Aníbal García Vargas, presidente de la Junta de Directores de la Oficina Técnica Provincial de Hermanas Mirabal.
A eso se suma el riesgo para quienes transitan por la carretera, mientras residentes aseguran que en días de lluvia salir de sus hogares se vuelve prácticamente imposible por la acumulación de agua y lodo. El golpe también alcanza la economía local: María Quezada, comerciante de la zona, dijo que tuvo que cerrar su negocio de frutas, vegetales y víveres por la drástica reducción del tránsito vehicular, en tanto Rafael López, chofer del transporte público, afirmó que el mal estado de la vía acelera los daños en los vehículos, eleva los costos de mantenimiento y reduce sus ingresos.
La precariedad de la carretera, además, complica la salida de cosechas desde las zonas rurales hacia los principales mercados del Cibao, afectando a los productores agrícolas y profundizando el deterioro económico de las comunidades. Ante la falta de solución, comunitarios han recurrido a protestas, incluyendo la convocatoria a huelgas y bloqueos, como muestra de la creciente presión social por respuestas concretas frente a un problema que sigue impactando la vida diaria y la actividad productiva.
