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Cuatro muertos en operativos policiales vuelven a poner bajo presión la respuesta oficial

septiembre 26, 2026 · Redactor
Cuatro muertos en operativos policiales vuelven a poner bajo presión la respuesta oficial
Foto: diariodigitalrd.com

La versión de la Policía atribuye los hechos a enfrentamientos en Cabral, Los Alcarrizos y Los Frailes II, pero el saldo reabre el escrutinio sobre la actuación institucional en seguridad.

La Policía Nacional informó este viernes la muerte de cuatro hombres señalados como presuntos delincuentes tras intervenciones separadas en Cabral, Barahona, Los Alcarrizos y Los Frailes II, en Santo Domingo Este. Según los reportes preliminares, los agentes actuaron después de recibir disparos, una versión oficial que vuelve a situar en el centro el reclamo de rendición de cuentas sobre cómo se ejecutan estos operativos y qué resultados reales está arrojando la política de seguridad.

En uno de los casos, ocurrido en las inmediaciones de la laguna El Rincón, en Cabral, miembros de la DICRIM ubicaron a Carlos Julio Féliz Sena, descrito como prófugo y con cuatro órdenes judiciales pendientes. La institución afirmó que el hombre disparó con un arma de fabricación casera, conocida como “chilena”, y que los agentes repelieron la agresión. Después fue trasladado a un centro de salud, donde murió mientras recibía atenciones médicas.

La Policía también reportó en Los Alcarrizos que una patrulla que daba seguimiento a Domingo Santiago Valdez, alias “La Fama”, y Gabriel Luis Montero Valdez, alias “Campeón”, hizo contacto con ambos, quienes habrían entrado a una vivienda y disparado contra los agentes. Los dos fueron llevados al Hospital Dr. Vinicio Garavito, donde fallecieron. En la escena, la Policía Científica ocupó dos pistolas Glock calibre 9 milímetros, cinco casquillos y otras evidencias.

La institución notificó además un cuarto caso en Los Frailes II. Aunque el reporte presenta los hechos como respuestas a ataques armados, la secuencia de muertes en distintos puntos del país vuelve a mostrar el contraste entre el discurso oficial de control y la persistencia de episodios letales que reclaman vigilancia de la sociedad civil y mayor transparencia del gobierno dominicano sobre protocolos, supervisión y resultados. En un escenario en el que la seguridad sigue siendo una prioridad ciudadana, el foco vuelve a colocarse en la obligación de las autoridades de explicar no solo la versión inicial de cada intervención, sino también el costo social de una crisis que sigue dejando desenlaces fatales.