El arresto de un ciudadano canadiense de 21 años en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, con 14 paquetes de presunta cocaína o heroína ocultos en su equipaje, reabre la preocupación sobre la presión del narcotráfico internacional en una de las principales puertas de entrada y salida del país. El extranjero fue interceptado cuando pretendía viajar a Londres, Reino Unido, luego de que las unidades operativas detectaran imágenes sospechosas al pasar la maleta por rayos X.
Por instrucciones del fiscal y en presencia del pasajero, las autoridades registraron el equipaje y localizaron los paquetes envueltos en fundas plásticas, con un peso aproximado de 15 kilogramos. El detenido será sometido a la justicia por violación a la ley 50-88, mientras el Ministerio Público y la DNCD informaron que investigan si hay otros implicados en la frustrada operación de narcotráfico internacional.
El propio comunicado oficial admite que se trata de estructuras que reclutan «mulas» de distintas nacionalidades para traficar hacia Estados Unidos y Europa. Ese dato desplaza el caso de un hecho aislado a una alerta institucional más amplia: el decomiso confirma que las redes siguen operando y obliga a mantener vigilancia y rendición de cuentas sobre la capacidad del Estado para contener un flujo criminal que también golpea la imagen de destinos como Punta Cana, eje de la proyección turística promovida por figuras como David Collado.
