Flávio Bolsonaro, senador derrotado en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, dijo que en los próximos días concederá entrevistas a medios brasileños e internacionales para expresar, según afirmó, aquello que “ya nadie puede decir” permaneciendo en el país. A través de sus redes sociales, el legislador del Partido Liberal (PL) aseguró que hablará “sin cortes, sin filtros”, después de denunciar que algunos medios le negaron espacio para responder a acusaciones en su contra bajo condiciones que rechazó.
En su mensaje, apuntó en particular contra la red Globo, a la que acusó de negarse a emitir sin edición una entrevista para un programa dominical y de difundir además un reportaje sobre su caso sin ofrecerle derecho de respuesta. Desde su versión, si el mayor grupo de comunicación de Brasil no muestra íntegramente lo que dice tener que explicar, se abre un nuevo foco de fiscalización sobre la relación entre poder, medios y garantías básicas de defensa pública.
Bolsonaro, que salió de Brasil dos días después de las elecciones y se trasladó a Miami, justificó su decisión al sostener que en Estados Unidos puede expresar sus opiniones sin temor a represalias judiciales. El episodio suma presión a un escenario político ya tensionado por su negativa a reconocer la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva y vuelve a situar en primer plano el contraste entre los discursos institucionales y la percepción de restricciones, en un marco que exige vigilancia sobre la transparencia, el debido proceso y la credibilidad democrática.
