El panorama de la construcción en el Gran Santo Domingo vuelve a dejar una alerta sobre gestión y resultados: de 6,682 obras censadas por la ONE en el primer semestre de 2026, 3,994 estaban paralizadas, equivalentes al 59.8% del total. La reducción frente al semestre anterior fue de apenas 0.8 puntos, mientras que solo 1,292 obras, el 19.3%, estaban en ejecución. El dato refuerza el contraste entre el discurso de dinamismo urbano y una realidad en la que la paralización sigue siendo el estado más frecuente del sector. La lectura por tamaño acentúa esa brecha. En las obras de 100 a 200 m², el 70.7% está paralizada y apenas el 9.2% avanza, mientras que en las de 2,001 a 5,000 m² el 61.7% está en ejecución y en las de más de 15,000 m² la proporción sube a 78.8%. Así, 3,375 obras pequeñas —la mitad del registro— aportan solo el 5% del metraje y en su mayoría permanecen detenidas, frente a 80 obras de más de 15,000 m², apenas el 1.2% del total, que concentran el 49.2% de toda la superficie en construcción.
Aunque las obras activas reúnen el 66.4% de los 7,844,241 m² censados, el volumen no borra el rezago de miles de proyectos que siguen sin moverse. El deterioro también aparece en la etapa en que quedaron detenidas esas construcciones: el 44.6% se paralizó en estructura y el 29% en revestimiento, es decir, después de una inversión importante. A eso se suma otro foco de fiscalización: las obras abandonadas pasaron de 3.2% a 4.3% del registro, para un total de 284, la categoría que más creció entre un semestre y otro, mientras las no localizadas subieron de 0.3% a 0.6%. En un contexto de presión sobre vivienda e infraestructura urbana, los datos dejan una advertencia institucional sobre el costo de una ciudad donde se exhiben grandes desarrollos, pero se acumulan miles de obras detenidas que exigen vigilancia y rendición de cuentas.
