Washington, 2 jun (EFE).- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró ante el Senado que Cuba requiere un nuevo liderazgo para avanzar hacia una «reforma sistémica y seria», al considerar que quienes hoy ocupan posiciones de mando, tanto en GAESA como en el propio Gobierno, no están en condiciones de impulsar esa transformación. En su intervención, sostuvo que la isla no podrá reformarse mientras persista la actual estructura de poder y la definió como un «Estado fallido» y una «amenaza» para Washington.
Rubio señaló además durante la audiencia que la Administración de Donald Trump ha «entablado conversaciones» con sus pares cubanos sobre lo que, a su juicio, debería suceder para que la economía se recupere, aunque no ofreció detalles concretos. Esa ausencia de precisiones puso de relieve la falta de una hoja de ruta pública sobre unos contactos que se producen en medio del agravamiento de la crisis en la isla.
El funcionario defendió que Cuba ya padecía desabastecimiento de petróleo y apagones mucho antes del bloqueo de crudo impuesto por EE.UU. desde enero pasado, y atribuyó el deterioro a la pérdida del petróleo gratuito de Venezuela. También acusó a La Habana de «patrocinar el terrorismo» y de albergar instalaciones de inteligencia de China y Rusia, señalamientos que Cuba rechaza. La comparecencia en el Senado volvió a situar el foco sobre la situación cubana bajo un tono de vigilancia institucional y de cuestionamiento a la capacidad del actual liderazgo para ofrecer resultados.
