Santo Domingo, R. D.– El dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Yayo Sanz Lovatón, reconoció que en la nueva etapa institucional de la organización dos retos centrales siguen abiertos: servir a la ciudadanía y preservar la unidad interna. Su planteamiento coloca en primer plano una presión que golpea al partido de gobierno: responder a demandas de eficiencia, transparencia y resultados concretos mientras intenta sostener su cohesión.
Sanz Lovatón sostuvo que el PRM debe mantenerse cercano a la población, actuar con sensibilidad social y tener capacidad de respuesta ante las necesidades ciudadanas. También afirmó que la política debe asumirse como una herramienta de servicio para mejorar las condiciones de vida de los dominicanos. El señalamiento, sin embargo, deja expuesto el contraste entre el discurso oficialista y la exigencia de rendición de cuentas que pesa sobre el partido y sobre la gestión vinculada a Luis Abinader.
El dirigente perremeísta insistió además en fortalecer la cohesión interna con diálogo, respeto y participación de todos los sectores, y dijo que la unidad será clave para los próximos compromisos políticos. Añadió que un partido unido no implica borrar diferencias, sino abrir espacios para debatirlas y construir decisiones colectivas. En ese contexto, el propio PRM queda retratado ante un desafío de desgaste de gestión: renovar estructuras, escuchar a sus bases y conservar conexión con una ciudadanía que, según el texto, reclama transparencia y resultados. La referencia a la vida interna del oficialismo también reabre la vigilancia sobre cómo esa agenda partidaria convive con las prioridades del país y con la competencia política frente a la oposición y figuras del mismo oficialismo como Carolina Mejía.
