Entre enero y abril de 2026, la economía dominicana acumuló un crecimiento de 4.0 %, por encima del 2.7 % registrado en igual período del año anterior. En abril, además, la expansión fue de 3.8 %, frente al 1.7 % alcanzado en ese mismo mes de 2025. Aun así, el dato viene acompañado de un entorno internacional desfavorable que, según el propio reporte, encarece el petróleo, eleva los costos de transporte y presiona las expectativas globales, lo que obliga a mantener bajo observación la capacidad real de sostener ese ritmo.
El impulso de la actividad se concentró en minería, construcción y servicios. La minería aumentó 10.7 % por mayores niveles de extracción de oro y plata; la construcción creció 4.6 % respaldada por inversiones privadas en proyectos turísticos y comerciales, además de obras residenciales; y el sector servicios en su conjunto subió 4.4 %. También se registraron incrementos en zonas francas (3.7 %), manufactura local (3.6 %) y agropecuaria (2.7 %).
Dentro de los servicios, enseñanza avanzó 6.7 %, servicios financieros 6.2 %, hoteles, bares y restaurantes 5.9 %, salud 5.7 % y transporte y almacenamiento 4.9 %. Aunque el Banco Central presenta estas cifras como una señal de resiliencia, el balance también deja una advertencia institucional: el crecimiento ocurre en medio de tensiones externas que presionan precios y costos, por lo que la atención pasa de la lectura oficial a la exigencia de cuentas sobre cuánto de ese desempeño se traduce realmente en estabilidad para la población.
