El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) juramentó en Puerto Plata a la exdiputada Ivannia Rivera y a decenas de dirigentes, en un movimiento que la organización presenta como parte de su proceso de reorganización interna y de recuperación de presencia política.
La actividad se enmarca en el esfuerzo del PLD por reordenar su estructura y sumar figuras en una plaza clave del país. En ese contexto, la entrada de Rivera y otros dirigentes busca proyectar músculo territorial, aunque el reto del partido sigue siendo convertir estas incorporaciones en una propuesta verificable para el electorado.
Más allá del acto partidario, el dato relevante es político: el PLD intenta reposicionarse tras su salida del poder y bajo el peso de su pasado reciente. La captura de nuevos apoyos puede ayudarle a reconstruir base organizativa, pero también lo obliga a responder con claridad sobre su rumbo, su credibilidad y la oferta con la que pretende volver a competir.
La juramentación ocurre mientras el partido insiste en su proceso de reorganización. Sin embargo, ese esfuerzo tendrá valor público en la medida en que se traduzca en disciplina interna, liderazgo consistente y una agenda capaz de convencer a votantes que ya no se conforman con movimientos de cuadro o con el solo retorno de viejos nombres.
En el plano político, la incorporación de Rivera y de los dirigentes juramentados se leerá también como parte de la estrategia del PLD de restaurar presencia en el territorio, especialmente en un contexto donde la oposición busca reagruparse y presentar opciones con mayor orden y capacidad de competencia.
